¿Cómo nos beneficia el shiatsu?

Durante estas seis últimas semanas he realizado un curso online de shiatsu en newenergywork.com con Cliff Andrews y Nicola Pooley. El curso se titula Pauline Sasaki Tribute Quantum Shiatsu Online Course y trata sobre el shiatsu cuántico desarrollado por Pauline Sasaki. El curso es una continuación del trabajo que comencé presencialmente en Brighton (esto lo cuento aquí). Las tareas de este curso me han llevado a reflexionar profundamente sobre mi visión personal de la salud y del shiatsu y me gustaría compartir algunas de estas reflexiones.

¿Qué es la salud?

Antes de seguir, quiero dejar claro que no quiero dar una definición cerrada y concluyente, sino plasmar algunas de las ideas clave que se me ocurren cuando me planteo esta pregunta. Bien, para empezar diría que la salud es equilibrio, pero no un equilibrio estático sino dinámico. Me explico, la salud es un proceso, no un estado, es el movimiento en busca del equilibrio.

¿Qué equilibrio? El equilibrio armónico entre nuestro interior y nuestro exterior, así como el equilibrio dentro de nosotros mismos. Se trata de un equilibrio interno y externo que abarca las esferas física, emocional, mental y espiritual.

Nuestra tendencia natural nos lleva hacia el equilibrio, hacia la salud. Nuestra especie ha sobrevivido porque ha sido capaz de encontrar el equilibrio necesario para vivir en un entorno cambiante y a veces hostil. Tenemos esa capacidad de manera natural. Pero cuando nos desconectamos de nuestro entorno o de nosotros mismos, hablando en plata, la jodemos.

¿Cómo nos beneficia el shiatsu?

Aquí es donde entra en juego el shiatsu. A través del contacto y de la interacción tanto el terapeuta de shiatsu como el receptor se hacen más conscientes de sí mismos y, gracias a ello, pueden reconectar con su fuente interna de salud. El tacto del terapeuta de shiatsu nos reconecta con nosotros mismos, nos devuelve a nuestro cuerpo y desde esta unidad recuperada podemos recuperar y mantener la salud.

El tratamiento de shiatsu nos conecta con nuestro aquí y ahora. La fuerza del tacto nos devuelve la conciencia y la presencia que nuestro frenético ritmo de vida nos hace perder. Durante el tratamiento de shiatsu se crea una interacción entre los cuerpos y campos bioenergéticos del terapeuta y del receptor que posibilita ese retorno al equilibrio, a nuestro estado natural. De esta manera, el shiatsu contribuye a restaurar nuestra capacidad natural de sanación.

En este sentido, el terapeuta actúa como un facilitador. Él no cura, no sana. El terapeuta de shiatsu no trata síntomas ni enfermedades, sino personas. Su misión es ayudar al paciente a sanarse. Le puede dar un empujón, pero no puede hacer el trabajo por él. Estoy convencido de que por esta razón es tan importante la actitud del receptor: lo que aporte al tratamiento tendrá que ver en lo que se lleve de él.

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